The joys of having a creative outlet

Ever since I started this blog I’ve had to deal with the same question all over again: why do you put so much effort into something that isn’t giving you an economic reward? As an answer, I like to roll my eyes à la Angela Lansbury and let it go. But sometimes, I can’t help but keep thinking about it, and feeling genuinely sorry for those who doesn’t understand the joys of having your own creative outlet.

Sadly, since being a blogger became a profession, people get the assumption that starting a blog means exclusively wanting for it to pay for your Saint Laurent bags. If not, you are wasting your time and effort. And the sad part is that, is not bloggers who make this statement, not even readers, but completely unrelated people.

Let’s go back to the foundations for once and remember why this blogging thing started and became so popular. It was not fame or glory, there were no such things in the blogging community at the beginning. It was the urge to create, to express, to share. And people who ended up achieving success, worked their asses to make their creative outlet as unique as possible for readers to enjoy.

Because this is what a blog is indeed, a creative outlet. A space that is entirely yours, where you are responsible to take all the decisions, and the only hand to execute them. You decide what to share and how to share it, for the good or the bad. And that is a wonderful feeling.
There’s plenty of us who had the (probably unrealistic) idea that we would end up in a creative job. And society, economy or the industry may have proved us wrong, for the moment at least. But that doesn’t mean we can’t find an alternative to express our creative urges. And most of the times (to me at least), that doesn’t have to do with being paid or not for that, but with having the possibility to create something to be proud of and show it to the world. With creating something that challenges you everyday. Something that almost forces you to improve at things you already enjoyed before you started, like writing, photography. Creating. That is a priceless thing.

I’m not saying that everybody should have a blog. It’s not for everyone. But I think creative people should always have a space to express their thoughts and to show their work. And to me, there’s not really a huge difference between blogging, painting, writing or building things. It’s all about finding you way to create when your surroundings doesn’t necessarily give you that possibility.

So, I guess I’ll keep being asked the same question, and my answer will be same. I know there’s people who will never understand the importance of self-expression and the joys of having a project of your own. But if you’re still reading this, I know you do. And at the end of day, that’s all that matters.

 

 

 

Desde que empecé a escribir este blog, he tenido que escuchar la misma pregunta un millón de veces: ¿por qué pierdes el tiempo con algo que no te da dinero? Mi respuesta habitual es un gesto de reprobación a lo Angela Lansbury. Pero a veces no puedo evitar pensar en el tema y sentir cierta pena por la gente que nunca entenderá las alegrías de tener tu propio espacio de creación.

Por desgracia, desde que ser blogger se convirtió en un profesión, la gente asume que la única razón para abrir un blog es encontrar financiación para comprar bolsos de Saint Laurent. Si no, estas perdiendo el tiempo y esforzándote en vano. Lo triste es que no suelen ser los bloggers quienes tienen esta opinión, ni siquiera sus lectores, sino gente completamente ajena a esta esfera.

Volvamos a los inicios por una vez y recordemos por qué los blogs se hicieron populares en primera instancia. No fue por la fama, porque al principio de esta tendencia ni siquiera era una opción. Fue por el deseo de crear, de expresarse, y de compartir de mucha gente. Y la gente que acabó teniendo éxito fue porque trabajó muy duro para hacer de su espacio en internet algo único para sus seguidores.

Porque al final, los blogs no son más que eso, una salida a la creatividad de quienes los escriben. Un espacio completamente tuyo en el que eres responsable de todas las decisiones y de su ejecución. Decides lo que compartes y cómo lo compartes, para bien o para mal. Y eso es maravilloso.
Muchos de nosotros dábamos por hecho (ilusamente) que algún día tendríamos trabajos creativos, y nos preparamos para ello. Y puede que la sociedad, la industria, o la economía nos lo haya impedido de momento, pero eso no quiere decir que no podamos encontrar alternativas para expresarnos. Y la mayoría de las veces (o así lo veo yo), no tiene nada que ver con que te paguen por ello o no, sino con tener la posibilidad de crear algo de lo que sentirte orgulloso y compartirlo. Con crear algo que suponga un desafío diario. Que prácticamente te obligue a ser mejor en esas cosas que ya te gustaban antes de empezar, como escribir, o la fotografía. En resumen, crear. Y eso no tiene precio.

No digo que crea que todo el mundo debería abrir un blog. En absoluto, no es algo para todo el mundo. Pero sí que creo que todas las personas creativas deberían tener una vía para expresarse y enseñar su trabajo. Para mí no hay una gran diferencia entre llevar un blog, pintar, escribir o construir cosas. Al final, son formas de crear algo cuando tu entorno no te da, necesariamente, esa posibilidad.

Así que supongo que seguiré escuchando los mismos comentarios y respondiendo igual. Sé que hay gente que nunca entenderá el valor de la auto-expresión ni las alegrías de tener un proyecto propio. Pero si habéis leído hasta aquí, estoy segura de que vosotros sí. Y al final del día, eso es lo que cuenta.

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