The makeup declutter: thoughts and tips

Being such a makeup hoarder, people around me tend to get surprised of how easily I get rid of beauty stuff. But honestly, I have this thought that any product you get makes you happy, at least, twice: the moment you get it, and the moment you get rid of it (being it because you’ve entirely used it, or passing it to someone else).

I really, really enjoy decluttering my makeup. I see it like a party (as you can see, my standards differ from most people’s). I find joy on seeing all my collection at once, finding products I really really love (and that some times I forget about), and getting rid of the ones I don’t. The process always end up with a perfectly curated collection of items I’m in love with. If I’m not, they have to go.
That’s why my collection is quite small (small compared with other beauty lovers, probably huge compared with an average person). I prefer less stuff that I can always rely on to get the result I want. And let’s be honest here, we only have one face.

I’m about to face my classic Autumn declutter, I thought I’d share my top tips, just in case you need some help to let some of your stuff go.

  • Check the expiring dates on the packaging. You may be keeping items for a sentimental value that you shouldn’t put on your face anymore. If it doesn’t have an expiring date, smell the product and check if the consistency is still right. If it’s not, or if it smells funny, it has to go.
  • If I haven’t used it in 6 months, it has to go. Well, if it’s a “seasonal” item (I don’t go for dark matte lipsticks during the summer, for example) I extend that period to a year. But if I haven’t used it in a year it goes away.
  • How many products with the exact same finish on the exact same colour do you really need? I know beauty lovers have the extraordinaire ability to see the slightest difference between two tones of burgundy. I have it. But you probably have a few you always reach for the most and a few you never use. Those can find a new home and make some of your friends happy.
  • No matter how much I love a product for its colour, but if doesn’t suit my skin tone, there’s nothing to do, it has to go. This applies for 90% of nude lipsticks I’ve ever bought. Still on the search for the perfect one, but the rest have to go.
  • If a product doesn’t give me the best result, no matter how much I like its colour or finish, it has to go. I’m talking about eyeshadows that crease, lipsticks that don’t stay on their place, nail polishes that chip after a couple of days, etc.
  • And finally, try to keep everything as tidy and easy to reach as possible. Otherwise, you’ll end up forgetting about some products you probably love until the next declutter session.

 

And with our further ado, let the party start!

 

 

 

Teniendo en cuenta la cantidad de maquillaje que compro, a la gente a mi alrededor suele sorprenderle lo fácilmente que me deshago de ello. Pero tengo la máxima de que cualquier producto te hace feliz, al menos, dos veces: cuando lo compras y cuando te deshaces de él (bien porque lo hayas gastado o porque se lo des a alguien).

Me encanta hacer limpieza en mi colección de maquillaje.Es como una fiesta (como veis, mis estándares difieren de los del resto de la gente). Me encanta ver todo lo que tengo a la vez, reencontrarme con productos que me gustan mucho (y que a lo mejor había olvidado) y deshacerme de los que no. El proceso siempre resulta en una una selección muy cuidada de productos que me encantan. Y los que no encajan en esa categoría, van fuera.
Por eso mi colección es bastante pequeña (comparada con la de otras beauty lovers, pero seguramente demasiado grande para cualquier otra persona). Prefiero tener menos cosas en las que siempre pueda confiar para conseguir el resultado que necesito. Y, sinceramente, sólo tenemos una cara.

Como estoy a punto de hacer mi clásica limpieza de otoño, he pensado en compartir mis “reglas”, por si tenéis problemas en deshaceros de esas cosas que realmente ya no usáis.

  • Si no lo he usado en 6 meses, va fuera. Bueno, si son productos de “temporada” (no uso labiales oscuros en verano, por ejemplo), extiendo este plazo a un año. Pero si no lo he usado en un año, tiene que irse.
  • Comprobad siempre la fecha de caducidad que aparece en el envase. A lo mejor estáis guardando productos por razones sentimentales que ya no deberíais usar en la cara. Si no viene una fecha de caducidad, oled el producto y comprobad si la textura es la adecuada. Si no lo es, o si huele raro, deberíais deshaceros de ello.
  • ¿Cuántos productos con el mismo acabado y en el mismo color necesitáis de verdad? Ya sé que toda amante de la belleza tiene la habilidad de distinguir la mínima diferencia entre dos tonos de borgoña. Yo la tengo. Pero aun así, dentro de una misma categoría, siempre va a haber productos que uséis siempre y algunos que no uséis casi nunca. Estos últimos pueden ir a un hogar mejor donde le den más uso y le alegren el día a alguien.
  • No importa cuánto me guste un producto por su color o acabado, si no queda bien con mi tono de piel tiene que irse. Esto puede aplicarse al 90% de los labiales nude que he comprado a lo largo de los años. Sigo buscando uno que me quede bien, pero el resto está en un lugar mejor.
  • Si un producto no me da el resultado que espero, por mucho que me guste, también se va. Me refiero a sombras que se cuartean, labiales que se mueven, esmaltes que se saltan al cabo de un par de días, etc.
  • Y para terminar, siempre intentad que todo esté lo más ordenado y accesible que podáis. Si no, acabareis por olvidaros otra vez de productos que os gustan y que no volveréis a ver hasta la próxima limpieza.

 

Y sin más dilación, ¡que empiece la fiesta!

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