Thoughts on my shopping habits

I’ve seen a few blog posts lately talking about shopping habits and how blogging interferes with them (being a blogger, I mean). Reading that, have had me reflecting on my own shopping habits, and wondering if being a blogger has changed them whatsoever.

Well, I’ve being blogging for a little longer than two years now (time flies), and I have to say that my shopping habits have definitely changed in that period, but, have they because I’m a blogger?
Let’s face one truth here: lifestyle, fashion and beauty blogs are heavily based in products. Reviewing products means buying products in a lot of cases. You get a lipstick, a jacket or a candle that you love, and of course you’re gonna write about it. Blogs are, among other things, a tool to share your own voice and opinions, aren’t they? That of course, include products. But, have I ever felt the pressure to buy something just for the sake of featuring it on the blog? Never, really.

I don’t know if this has to do with age, with my own personality, or if it’s affected somehow for blogs or social media, but my shopping habits have changed for the last three of four years, and for the good.
I think I’ve already talked about this before (or maybe I’ve just thought about it), but a few years ago, I used to buy things on a impulse, just because they were cheap, or pretty or trendy. I didn’t stop and think if they fitted in my wardrobe (or vanity), if I really loved them (which most of the times I really didn’t), or how much wear or use I was going to get out of them. That meant tons of stuff I usually forgot about because I truly didn’t loved them, and I shouldn’t have bought them in the first place.
Now my process is very different (yes, there’s a process): I only get things I really love, as simple as that. As I’ve developed my own taste (in fashion, makeup, decor…), I’ve found easier and easier to find pieces that fit with the rest of my collection. I buy way less that I used to, but I get a lot of use of the things I get. And also, buying less mean I get to invest in better quality. I’ve said it many times, but if I want that Chanel lipstick, I don’t get three disappointing dupes that I never get to use (spendind the same or even more money in them), I just get the Chanel lipstick. The same for clothes, quality over quantity is my motto (which not necessarily means high end brands). That means I’m happy to talk about the things I have on my blog, but that doesn’t necessarily mean that I’ve got them for the blog.

So, has blogging influenced my shopping habits? Of course it has. Being a blogger means reading a lot of blogs to get inspired and informed (or just for pure fun). That has opened a whole new wold of brands, products and websites, that far from made me want to shop more and more, have helped me to define my own taste and learn where can I find exactly what I want. And get it.

The result, I’ve been a blogger for two years and my fashion/beauty/whatever collection has never being smaller. But thanks to blogging I’ve discovered exactly which brands and products are my cup of tea, so my collection has never being better.

 

 

 

Últimamente he leído algunos posts en los que se hablaba de hábitos de consumo y cómo el blogging influye en ellos (para los propios bloggers). Esos posts me han hecho reflexionar sobre mis propios hábitos a la hora de comprar, y sobre si tener un blog los ha cambiado.

Hace un poco más de dos años que abrí este blog (el tiempo vuela), y desde entonces, mis hábitos de consumo han cambiado bastante, pero, ¿se ha debido al blog?
Reconozcamos una cosa: los blogs de belleza, moda y lifestyle se basan, en una gran medida, en productos. Y hacer reseñas de productos implica, en la mayoría de los casos, comprarlos. Si tienes un labial, una cazadora, o una vela que te encanta, por supuesto que lo mencionas en tu blog. En gran parte, para eso sirven los blogs, para intercambiar opiniones y encontrar tu propia voz. Y eso también incluye tu opinión respecto a determinados productos. Pero dicho eso, ¿alguna vez he sentido la presión de comprar algo sólo para que apareciese en el blog? En absoluto.

No sé si tiene que ver con la edad, con mi propio carácter, o con el blog o redes sociales en alguna medida, pero es cierto que mi forma de comprar ha cambiado mucho en los últimos tres o cuatro años. Y para bien.
Creo que ya he hablado de esto alguna vez (o puede que sólo lo haya pensado), pero hace unos años solía comprar por impulsos, porque algo me pareciese bonito, barato o porque estuviese de moda. No me paraba a pensar en si encajaba en mi armario (o tocador), ni en si me gustaba muchísimo (en la mayoría de los casos no era así), o cuánto uso iba a darle en realidad. Eso se convertía en una gran acumulación de cosas que no utilizaba porque no me gustaban tanto y que no debería haber comprado en primer lugar.
Ahora mi proceso es muy diferente (sí, hay un proceso): sólo compro cosas que realmente me encantan. Así de fácil. A medida que he ido encontrando mi propio estilo (en ropa, maquillaje, decoración…) se me ha hecho cada vez más fácil seleccionar las cosas que sí que encajan con las que ya tengo. Compro mucho menos que antes, pero me aseguro de que uso mucho todo lo que compro. Y al comprar menos, también puedo invertir en productos de mejor calidad. Ya lo he dicho muchas veces, pero si quiero un labial de Chanel, no me compro tres clones que se le parecen y que al final no voy a acabar utilizando porque no son iguales que el que yo quería (y entre todos acaban por costar lo mismo o más), me compro directamente el labial de Chanel. Lo mismo para la ropa, prefiero calidad a cantidad (y eso no necesariamente implica marcas carísimas). Eso quiere decir que estoy más que feliz de hacer reseñas de esos productos en mi blog, pero no quiere decir que los haya comprado por el blog.

Así que, ¿han influido los blogs en mi manera de comprar? Sin duda. El tener un blog implica leer muchos otros, para buscar ideas, inspiración, o sólo por diversión. Y gracias a esto he ido conociendo muchas más marcas, productos y webs que no sólo NO me han empujado a comprar compulsivamente, sino que me han ayudado a decidir qué me gusta y donde puedo encontrarlo.

El resultado: llevo dos años escribiendo un blog y mi colección de ropa/maquillaje nunca ha sido más pequeña que ahora. Pero gracias a los blogs, he seleccionado las cosas que realmente me gustan y a eliminar las que no tanto, así que nunca he estado más contenta con mis cosas que ahora.

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